viernes, 29 de enero de 2016
Ramos Allup, un viejo nuevo rostro de la política venezolana, desafía a Maduro
CARACAS-En 1998, poco después de que Hugo Chávez ganó la presidencia del país con un aluvión de votos, el entonces diputado Henry Ramos Allup se hallaba sentado solo en la abandonada sede de Acción Democrática, su derrotado partido.
El ascenso del líder populista casi había borrado del mapa a la formación a la que pertenece Ramos. Las facturas de luz y agua estaban impagas y gran parte de sus colegas se había unido al nuevo presidente. "Hasta los ratones se fueron al Chávez (...) sólo quedaron las cucarachas", recuerda Ramos.
Después de 17 años de trabajo tenaz como miembro de la minoría legislativa contra Chávez, la paciencia de Ramos ha dado sus frutos. Como presidente del cuerpo legislativo ahora controlado por la oposición, el dirigente tiene un objetivo central: sacar a los herederos políticos de Chávez del poder e instalar la economía de mercado, que, en su opinión, sacará a Venezuela del colapso.
"Vamos a trabajar en resolver la crisis económica y social del país. Pero la principal crisis de Venezuela es política", dice Ramos, de 72 años, en su oficina llena de dorados y mármol, la misma que hasta el 5 de enero pasado fue ocupada por Diosdado Cabello, el número 2 del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela. "Nos comprometimos a encontrar una solución pacífica, democrática y constitucional para salir de este gobierno dentro de los (próximos) seis meses", asevera Ramos.
Desde la muerte de Chávez, de cáncer en 2013, la economía venezolana ha perdido casi una cuarta parte de su producción. El colapso de los precios del petróleo ha agravado los asfixiantes controles de cambios y de precios. Bajo el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, la inflación llegó a 270% el año pasado, y los venezolanos deben lidiar con una escasez de alimentos y medicamentos y con una epidemia de delitos violentos.
"Este es un gobierno en su fase terminal. La economía lo está tragando (...) Cuando la economía atrapa la política, los políticos no pueden ofrecer soluciones distintas", dice Ramos. Sin embargo, otros líderes de la díscola coalición opositora están en desacuerdo y creen que la crisis de Venezuela necesita un enfoque más tecnocrático, menos centrado en dar vuelta el orden político y más en hacer las reformas que los expertos dicen son vitales para la economía, que se prevé se contraiga 8% este año.
"No tengo ninguna duda que la gente votó por el cambio del modelo económico y no del gobierno", dice Julio Borges, jefe del moderado partido Primero Justicia, en referencia a las elecciones del 6 de diciembre pasado que llevaron a la oposición al poder legislativo.
En esa elección, los venezolanos dieron a la oposición una mayoría de dos tercios, el poder suficiente para reformar leyes, desplazar ministros, nombrar jueces e incluso reformar la Constitución para remover al presidente.
La respuesta de Maduro fue socavar la nueva Asamblea Nacional. Utilizó la legislatura saliente para aprobar 10 leyes económicas que le permitirían eliminar la supervisión de la Asamblea sobre el banco central y transferir dinero del presu-puesto a fondos gubernamentales bajo su control.
La semana pasada, el equipo económico de Maduro se negó a asistir a una audiencia en la Asamblea convocada por Ramos para presentar los datos económicos básicos que hasta ahora han permanecido secretos. Su ausencia fue una violación a las normas que dan a la Asamblea el derecho de convocar a cualquier funcionario público para ser interrogado.
Maduro también utilizó el Tribunal Supremo, que está repleto de sus aliados, para suspender a tres legisladores de la oposición del estado Amazonas sobre la base de la presunta compra de votos. Esto despojó a la alianza opositora de la mayoría de dos tercios que había obtenido en diciembre.
La respuesta del gobierno reforzó la línea dura dentro de la alianza y permitió a Ramos torcer el brazo de políticos más moderados. El presidente de la Asamblea se retrata a sí mismo como el hombre adecuado para la dura batalla por delante. "Cuando necesitas un triple bypass, ¿vas a elegir un cirujano con mucha trayectoria y experiencia o un recién graduado de medicina?", se pregunta retóricamente.
Desde que asumió el cargo, Ramos ha cortejado la confrontación y la controversia. Pasó una mañana retirando cientos de fotografías y cuadros de Chávez del recinto de la Asamblea. "Sácame toda esta vaina de aquí (...) No quiero ver retratos ni de Chávez ni de Maduro aquí", dijo.
Cuando los partidarios del gobierno le arrojaron huevos a la entrada de la Asamblea, dijo en broma: "Dámelos a mí para que pueda hacer huevos fritos", una referencia a la escasez de alimentos.
En las sesiones de la Asamblea, Ramos ha cortado los micrófonos de aliados gubernamentales acostumbrados en el pasado a pronunciar discursos interminables y entregó a sus adversarios paquetes de hierbas tranquilizantes, una forma de decirles que se calmaran. A legisladores del partido gobernante les dijo que sus discursos se habían vuelto irrelevantes.
Esta semana, Ramos puso en funciones una comisión para evaluar la legalidad de los nombramientos de jueces del Tribunal Supremo hechos el mes pasado por Maduro con aliados del oficialismo. "A ese pelotón de ejecución que es el TSJ que se prepare, que lo vamos a revisar", dijo Ramos en un reciente mitin.
Pero este hombre enérgico de baja estatura, cabello gris parado y una manera folclórica y martilladora de hablar ha mostrado moderación y capacidad de trabajar con los opositores cuando es necesario, dicen ayudantes, asesores y colegas. Por ejemplo, se ha mantenido en contacto con los funcionarios del gobierno provenientes de Acción Democrática, y cuando el hijo del actual vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, murió en un accidente de tránsito, Ramos fue el único político prominente en el velorio.
Algunos analistas dicen que el llamado de Ramos a terminar con el gobierno de Maduro ayuda a endurecer las posiciones de ambas partes y que hace poco por resolver lo que las encuestas muestran que son las principales preocupaciones de los venezolanos: la escasez de alimentos y la inflación más alta del mundo. "La oposición sola no puede superar este crisis sin sectores del gobierno (...) Ambos lados sólo están imponiendo su versión del poder a otro, llevando el país a la parálisis", señala Jesús Seguías, director de la encuestadora DatinCorp.
Originario del corazón industrial de Venezuela y nieto de inmigrantes libaneses, Ramos llegó a la cima del liderazgo opositor gracias a las relaciones que cultivó durante una carrera política de 58 años.
Un Nuevo Tiempo, el tercer mayor partido de la oposición, dio su apoyo a Ramos después de que éste visitó al fundador del partido, Manuel Rosales, al menos una docena de veces durante su exilio. El partido dirigido por Leopoldo López, encarcelado enemigo del gobierno, también votó por Ramos después de que este prometió poner en marcha un esfuerzo para sacar a Maduro del poder antes de julio. Con este respaldo, Ramos fue capaz de ganar la presidencia de la Asamblea a pesar de que Acción Democrática obtuvo sólo 25 de los 112 escaños de la oposición.
"Él es la mejor decisión que la oposición pudiera hacer en ese momento", dice Pedro Benítez, profesor de historia económica en la Universidad Central de Venezuela, que ha trabajado estrechamente con Ramos. "Él ha mostrado ser la mejor apuesta para confrontar al gobierno de Maduro".
Maduro llama a rebelarse contra la Asamblea por una ley de vivienda
Pidió a los chavistas salir a protestar por una norma para darle título de propiedad a quienes habitan viviendas sociales; "El pueblo tiene que irse a las calles, a lucha con rebelión", clamóARACAS.- Nicolás Maduro regresó a Caracas tras la Cumbre de Quito decidido a intensificar el choque de poderes que sufre Venezuela desde la victoria opositora en las elecciones de diciembre. En su primera intervención ante el país, realizó un llamado a desconocer la legitimidad de la Asamblea Nacional (AN) y propuso rebelarse contra ella.
"El pueblo tiene que irse a las calles, a luchar con rebelión, rebelión del pueblo con amor, paz y pasión", clamó el "hijo de Chávez". La arremetida de Maduro se produce tras aprobarse en el Parlamento la ley que pretende otorgar la propiedad de las viviendas sociales a los que ahora habitan en ellas.
Una nueva ofensiva que confirma la extrema sensibilidad de la piel política del primer mandatario tras 17 años sin debate parlamentario: sólo hace 42 horas acusó al nuevo presidente, Henry Ramos Allup, y al diputado José Guerra, que encabezó la comisión que evaluó su decreto de emergencia económica, de ser unos "perversos" por defender el rechazo "inconstitucional" a sus plenos poderes económicos.
"¡Díganle no a la Asamblea adeco-burguesa! ¡Esa ley no va! ¡Dile no a la Asamblea!", enfatizó Maduro, indignado porque unos minutos antes los diputados opositores habían aprobado en sesión ordinaria la ley de otorgamiento de títulos de propiedad a beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela.
"¡Farsantes, no tienen límite! Falta de ética? No han construido una vivienda, cómo van a hablar del derecho a la propiedad de una vivienda si tú no has construido una. Casi me fracturo el dedo de indignación cuando dije «no, no y no» y se lo vuelvo a decir a ustedes, oligarcas", insistió Maduro, chocando sus nudillos contra la mesa antes de concluir que "esa ley no va, sencillo, punto y listo".
Desde que el chavismo conoció la iniciativa opositora la tildó de "estrategia de la derecha" para "privatizar" las viviendas, pese a que la ley prevé que no sean revendidas. El gobierno insiste en que esta ley también es "inconstitucional, absurda e impertinente", con lo que adelanta cuál será su siguiente acción: llevarla ante el Tribunal Supremo para que paralice la iniciativa.
¿Por qué? La revolución cuenta entre los suyos a los miles de beneficiados por las viviendas construidas con el dinero del Estado tras la decisión política de Hugo Chávez.
No es difícil encontrarlos en las marchas oficialistas, y en las elecciones, los centros de votación a los que acuden son de mayoría chavista. "Con la ley de propiedad se acabó la mentira y el chantaje", resumió Julio Borges, jefe de la bancada de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y promotor de la iniciativa.
Sobrepasado por el proceder opositor y ofuscado, Maduro anunció la creación del Sistema Nacional de Registros Públicos Inmobiliarios "para proteger la propiedad, la familia y la vivienda de nuestro pueblo".
Un nuevo organismo se encargará de dinamizar el sistema y será publicado hoy en la Gaceta Oficial.
Sólo han transcurrido tres semanas desde la juramentación de la nueva Asamblea y los desencuentros son tantos que se siente como si la Legislatura estuviera a punto de acabar: suspensión de los diputados de Amazonas, la guerra de los retratos, la negativa al decreto de emergencia, la crisis humanitaria en la salud y ahora las viviendas sociales. Y siempre con el Tribunal Supremo, a cuyos nuevos magistrados también pretende investigar la Asamblea, ejerciendo de ariete del gobierno.
Rechazo al decreto
El punto clave es el rechazo de la mayoría opositora al decreto de emergencia porque "es más de lo mismo, la misma receta", resumió Guerra. La iniciativa legal del oficialismo pretendía entregar plenos poderes económicos a Maduro, como si fuera una ley habilitante, para legislar por encima de la Cámara. El decreto esconde la posibilidad de corralitos financieros y de nuevas expropiaciones.Maduro amagó el martes con reclamar su inconstitucionalidad, sin dar respuesta al interrogante que hoy recorre los mentideros políticos de Caracas: ¿Cómo puede ser inconstitucional que un Parlamento rechace un decreto enviado por el gobierno para su evaluación, tal y como dicta la Constitución de 1999?
"La Asamblea y el Supremo son dos controles paralelos previstos en esta ley; basta con que uno de los dos se pronuncie en contra para que el decreto deje de tener vigencia", aclaró Gerardo Blyde, alcalde de Baruta y destacado constitucionalista.
El chavismo ha lanzado una campaña para que sus seguidores apoyen el decreto en asambleas ciudadanas de poca concurrencia. "¿Estamos obligados el pueblo y nosotros a cumplir? ¡No! Y menos un pueblo rebelde; no podemos aceptar chantajes de una derecha arrodillada al Imperio", subrayó Diosdado Cabello, ex presidente de la Asamblea y ahora diputado de a pie.
Se especula que con la ley aprobada ayer se repita la misma estrategia oficialista.
Capriles llama a debatir el revocatorio
El dos veces ex candidato presidencial y líder opositor Henrique Capriles instó ayer a los venezolanos a abrir un gran debate nacional para definir una posición conjunta sobre un referéndum revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro.
"El tiempo constitucional para un referéndum revocatorio ya llegó. La Constitución en eso es muy clara", dijo el actual gobernador de Miranda al reconocer que "o el gobierno cambia o los venezolanos tendremos que cambiar el gobierno. Esa cuenta está corriendo".
Maduro alcanzará en abril la mitad de su período de seis años, tiempo que establece la Constitución para habilitar el llamado al plebiscito. "Aquí va a venir un desenlace y todos queremos que sea de acuerdo con la Constitución, sea pacífico, democrático, constitucional, y siempre pasa por una consulta", afirmó Capriles.
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